Cómo montar un negocio de comida casera en 30 días: plan paso a paso (2026)
La mayoría de los negocios de comida casera no mueren en la cocina. Mueren en la fase de planificación: seis meses "preparándolo todo" y ni un solo pedido cobrado.
Aquí va la versión corta. Puedes pasar de la idea a la primera venta en 30 días, y normalmente por menos de 600 €. Semana 1: elige un producto y pruébalo con gente real. Semana 2: date de alta como autónomo, saca el carné de manipulador de alimentos y registra tu cocina. Semana 3: pon precios de 3 o 4 veces tu coste, prepara etiquetas y packaging, y mete tu carta detrás de un solo enlace. Semana 4: abre los pedidos por encargo y busca tus primeras 30 ventas. El plan de abajo rellena los días, incluidas las herramientas gratuitas que lo mueven todo.
Tu plan de 30 días de un vistazo
| Semana | Días | Qué haces | Dinero gastado |
|---|---|---|---|
| 1 | 1–7 | Elige un producto, calcula su coste, pruébalo con 10 personas | 30–60 € (ingredientes) |
| 2 | 8–14 | Alta de autónomo, carné de manipulador, registro, etiquetas, seguro | 90–300 € |
| 3 | 15–21 | Pon precios, crea tu enlace de carta y tu código QR, compra packaging | 60–150 € |
| 4 | 22–30 | Apertura suave, pedidos por encargo, entregas, primeras reseñas | 0–50 € |
Cuatro semanas. Un producto. Clientes de verdad. Aquí nada necesita un préstamo ni un local.
Semana 1 (Días 1–7): elige un producto y demuestra que la gente lo quiere
Días 1–2: elige eso por lo que te conocen
No montes una carta. Monta un producto. Ese plato que tus amigos te piden una y otra vez es tu negocio; lo demás es una distracción que se come el dinero de la compra.
Ideas de negocio de comida que de verdad se venden en 2026:
- Repostería casera: galletas, brownies, masa madre, rollos de canela
- Tartas personalizadas: cumpleaños y eventos pequeños son lo que mejor se paga por hora
- Táperes semanales: comidas preparadas para gente del gimnasio y oficinas
- Un plato de tu tierra: esa baklava, esas empanadillas o ese biryani que nadie del barrio hace bien
- Mermeladas, salsas, granola y mezclas de especias: duran mucho y se hacen por tandas
Los productos que no necesitan frío son el camino legal más rápido. Todo lo que pide nevera (tartas con nata, comida cocinada, carne) suele significar más permisos e inspecciones. Empieza fácil y ya subirás de nivel.
Días 3–4: calcula el coste de una tanda al céntimo
Pesa todo. Mantequilla, harina, la caja, la pegatina, el lazo. Apunta lo que te cuesta de verdad una unidad, porque todos los precios de los próximos dos años salen de ese número.
Si te saltas este paso, pondrás precios a ojo y trabajarás por 4 € la hora. Nuestra guía del coste por plato te enseña las cuentas en cinco minutos.
Días 5–7: vende 10 pedidos de prueba antes de gastar un euro más
Sube una foto. Escribe: "Cojo 10 pedidos para el sábado, se recogen en mi calle". Esa es toda la prueba.
Si pagan 10 personas, tienes un negocio. Si pagan dos, cambia el producto ya, no después de gastarte 300 € en packaging con tu logo. Primero la demanda, luego la marca.
Semana 2 (Días 8–14): da de alta tu negocio de comida casera
Esta es la semana que casi todo el mundo evita. No lo hagas. La denuncia de un vecino puede cerrarte el negocio, y ponerte en regla suele ser más barato y más rápido de lo que crees.
En España los papeles se hacen en tres sitios: Hacienda, Seguridad Social y Sanidad de tu comunidad autónoma. El camino habitual:
- Alta en Hacienda con el modelo 036 o 037. Es gratis y se hace online. Eliges el epígrafe del IAE de tu actividad (elaboración de pastelería, comidas preparadas, comercio de alimentación) y a partir de ahí facturas con IVA y presentas las declaraciones trimestrales. Ojo con una idea muy repetida: en España no hay un límite de ventas por debajo del cual puedas vender sin darte de alta. Desde el primer pedido cobrado, alta y factura.
- Alta en la Seguridad Social (RETA) el mismo día. Como autónomo nuevo tienes la tarifa plana: unos 80 € al mes durante el primer año, ampliable un año más si tus ingresos netos se quedan por debajo del salario mínimo. En varias comunidades autónomas está subvencionada y se te puede quedar casi en cero, así que pregunta antes de pagar.
- Saca el carné de manipulador de alimentos. Un curso online cuesta entre 10 y 30 € y se hace en un par de horas. Lo necesita cualquiera que toque el producto, incluida la persona que te ayude los sábados.
- Decide dónde vas a cocinar: obrador o cocina de casa. Aquí es donde hay que ser realista. Muchas comunidades no autorizan producir para la venta en la misma cocina donde cocina tu familia y piden un obrador: un espacio de uso exclusivo, con superficies lavables, fregadero propio, zona de almacenaje separada y aseo que no dé directamente a la zona de trabajo. Otras lo permiten para productos de bajo riesgo y cantidades pequeñas, con condiciones. Antes de gastar un euro, llama a Sanidad de tu comunidad y pregunta por tu producto concreto. Si tu cocina no vale, alquilar un obrador por horas casi siempre sale más barato que reformar la tuya.
- Inscríbete en el registro sanitario y pasa por el ayuntamiento. Si vendes solo dentro de tu comunidad autónoma, normalmente basta con inscribirte en su registro sanitario. Si vendes a otras comunidades o por internet a toda España, te pedirán el Registro General Sanitario de Empresas Alimentarias y Alimentos (RGSEAA). Además, el ayuntamiento suele pedir una licencia de actividad o una declaración responsable. Las tasas van de 0 a unos 150 €, según el municipio.
- Prepara tu plan de autocontrol (APPCC). Suena a empresa grande, pero para una cocina pequeña son cuatro folios: de quién compras, cómo controlas temperaturas y frío, cómo limpias, cómo guardas los lotes y qué haces si algo sale mal. Guarda las facturas de tus proveedores: eso es tu trazabilidad y es lo primero que te piden en una inspección.
- Contrata un seguro de responsabilidad civil. Cuesta desde unos 10–20 € al mes y en mercados, ferias y eventos te lo van a exigir sí o sí.
Las normas cambian bastante de una comunidad autónoma a otra, y algunos ayuntamientos añaden lo suyo, así que confirma las tuyas antes de la primera venta. Una llamada de diez minutos a Sanidad de tu comunidad te ahorra meses. Si estás fuera de España, busca el registro de pequeños productores de alimentos de tu país: casi todos tienen una versión ligera para quien cocina en casa.
Las etiquetas: la parte que todo el mundo olvida
En la UE la etiqueta pide siempre lo mismo: tu nombre o el de tu negocio con la dirección y el número de registro sanitario, el nombre del producto, la lista de ingredientes de mayor a menor cantidad, los alérgenos en negrita (los 14 de declaración obligatoria) y la cantidad neta con la fecha de caducidad o de consumo preferente. Añade el número de lote. No te cuesta nada y te salva si algún día un cliente se queja.
Semana 3 (Días 15–21): pon precio, empaqueta y ponlo online
Días 15–16: pon precios de negocio, no de favor
La regla simple: cobra 3 o 4 veces lo que te cuestan los ingredientes y el packaging.
Una docena de galletas te cuesta 4,80 € en ingredientes más 1,20 € de caja y etiqueta. Son 6 €, así que vendes a 18–24 €. ¿Te parece caro? Esa diferencia paga tus horas, tu horno, la luz y la tanda que se te quema.
El supermercado no es tu competencia. Tú vendes fresco, hecho a mano y personal. Ponle el precio que corresponde.
Días 17–18: compra packaging que aguante el viaje
Cajas, papel, pegatinas, una bolsa. Compra poca cantidad al principio. Nada mata más un lanzamiento que 500 cajas impresas de un producto al que le cambias el nombre en el segundo mes.
Un truco que se paga solo: pon tu código QR en cada caja. El cliente lo escanea, ve tu carta completa y vuelve a pedir sin preguntar "¿qué tienes esta semana?".
Días 19–21: mete toda tu carta detrás de un solo enlace
Aquí es donde se atasca casi todo el mundo. Los pedidos llegan por mensajes de Instagram, notas de voz de WhatsApp y SMS. La mitad se pierden. Contestas 20 veces al día la misma pregunta de precios y no tienes ni idea de qué se ha vendido de verdad.
La solución es un enlace con una carta real detrás. No necesitas una web, y tampoco necesitas pagar por una. Tabres le da a un negocio de comida casera todo lo que necesita, 100 % gratis:
- Tu propio enlace de carta y tu carta QR, del tipo
tabres.com/tucocina, con fotos, precios, tamaños de ración, variantes (media docena o docena entera) y extras como "más chocolate". - Pedidos sin registro y sin instalar ninguna app. Activa recogida y reparto a domicilio, define tu zona de reparto, el pedido mínimo y el coste de envío. Los pedidos llegan a un solo sitio, en directo, en vez de a cinco chats distintos.
- 15 alérgenos por producto, más que los 14 de declaración obligatoria en la UE, que es justo lo que te pide la normativa de etiquetado.
- Un código QR con tu marca, con tu logo y tus colores, listo para imprimir en pegatinas, flyers o el cartel de tu puesto en un mercado. Aquí tienes cómo crear una carta con código QR gratis.
- Cuentas y tickets por WhatsApp con un toque: la cuenta antes de pagar y el ticket después.
- Analíticas de la carta que te enseñan qué miró la gente pero no pidió. Ahí está tu próximo superventas, a la vista de todos.
- Informes de ventas, para que la semana cuatro te diga qué cocinar en la semana cinco.
Sin suscripción. Sin cuota por local. Sin comisión sobre tus ventas, comparado con las apps de reparto que se llevan entre un 15 y un 30 % de cada pedido. Sin tarjeta para registrarte, y gratis no es una prueba: es el precio.
Monta esto el día 19 y pasarás el resto del mes vendiendo en vez de contestando mensajes.
Semana 4 (Días 22–30): apertura suave y tus primeros 30 pedidos
Días 22–24: abre los pedidos por encargo
Trabaja siempre por encargo. "Los pedidos se cierran el jueves, recogida el sábado de 12:00 a 16:00". Cocinas exactamente lo vendido. Cero desperdicio, cero agobio y el dinero antes de ir a comprar.
Tus primeros clientes ya están en tu móvil:
- Pon el enlace de tu carta en la bio de Instagram, en el estado de WhatsApp y en tu perfil de Facebook
- Publica en los grupos de tu barrio: les encanta la historia de "una nueva repostera del barrio" con fotos reales
- Escribe a 20 personas una por una. Nada de mensaje masivo. Veinte mensajes de verdad ganan siempre a una publicación pública.
Días 25–27: cocina y reparte sin perder dinero
El reparto es donde el beneficio de la comida casera desaparece en silencio. Tres ajustes te protegen desde el primer día:
- Empieza con recogida. A ti te sale gratis, y los clientes de verdad se acercan hasta tu calle.
- Radio pequeño. Cinco kilómetros que cubres en 15 minutos valen más que prometer 20 y quedarte sin tarde.
- Pon un pedido mínimo y un coste de envío. Cruzar la ciudad por un pedido de 6 € es caridad, no negocio.
En Tabres esto son simples ajustes del local: distancia de reparto, importe mínimo, coste de envío y horario de reparto aparte. Los configuras una vez y tu carta los aplica por ti.
Días 28–30: convierte 30 pedidos en clientes que repiten
- Pide el siguiente pedido. Un simple "¿la misma caja el viernes que viene?" te devuelve a unos 3 de cada 10 clientes.
- Pide una reseña. Dos líneas en Google o Instagram de un cliente contento valen más que cualquier anuncio que puedas pagar. Aquí tienes cómo conseguir más reseñas.
- Lee tus números. ¿Qué producto se agotó? ¿Cuál se quedó ahí? Quita al perdedor en el segundo mes.
- Fija tu siguiente ventana de pedidos antes de cerrar esta. La inercia es todo el negocio.
Lo que cuesta de verdad empezar
| Concepto | Coste habitual |
|---|---|
| Carné de manipulador de alimentos | 10–30 € |
| Cuota de autónomo (tarifa plana, primer mes) | 0–80 € |
| Registro sanitario y tasas del ayuntamiento | 0–150 € |
| Etiquetas y packaging (primera tirada) | 50–100 € |
| Ingredientes para pruebas y primeras tandas | 100–200 € |
| Carta, código QR y gestión de pedidos (Tabres) | 0 € |
| Web | 0 €: el enlace de tu carta es tu web |
| Total | Normalmente menos de 600 € |
Tu cocina, tu horno y tu móvil son el capital inicial que ya tienes. Si más adelante planeas algo más grande, lee cómo funcionan los préstamos para restaurantes, aunque para empezar este mes no necesitas ninguno.
Errores que se cargan un lanzamiento de 30 días
- Vender sin darte de alta. Trabajar sin alta puede costarte una multa de miles de euros más las cuotas atrasadas. Los papeles salen mucho más baratos.
- Lanzar con 20 productos. Más referencias significan más compra, más desperdicio y cocinar más lento. Tres superventas ganan a veinte opciones.
- Poner precios de supermercado. Lo tuyo es artesano. Cóbralo como tal.
- Llevar el negocio dentro de los mensajes. Sin historial de pedidos, sin precios, sin datos: solo caos con fotos bonitas.
- Saltarte los alérgenos en la etiqueta. Es obligatorio en toda la UE, y una reacción alérgica ya es una de más.
- Cocinar todos los días. Los días fijos de pedido protegen tu energía. El agotamiento cierra más cocinas caseras que las ventas flojas.
- Esperar al packaging perfecto. Tus clientes quieren la comida. El lazo puede esperar al tercer mes.
Qué pasa después del día 30
El segundo mes va de clientes que repiten, no de clientes nuevos. Mantén el mismo ritmo de pedidos, añade un producto, sube precios donde se te agote todo y empieza a leer tus informes.
Cuando tu horno se convierta en el cuello de botella (un buen problema), tienes tres opciones: alquilar la cocina de un restaurante en sus horas muertas, pasarte a una cloud kitchen o abrir un local pequeño. Como tu carta, tus pedidos y tus clientes ya viven en Tabres, solo añades un local nuevo y sigues con el mismo enlace. La misma cuenta gratuita mueve cafeterías completas y restaurantes con varios locales.
Respuestas rápidas sobre montar un negocio de comida casera
¿De verdad se puede montar un negocio de comida casera en 30 días?
Sí. El alta en Hacienda y en la Seguridad Social se hace online el mismo día. Lo único que puede tardar es la parte sanitaria: en muchos municipios arrancas con una declaración responsable mientras se tramita, y en otros toca esperar unas semanas. Un producto, los papeles básicos y un enlace de pedidos: 30 días es realista.
¿Cuánto dinero hace falta para empezar a vender comida desde casa?
Normalmente menos de 600 €: el carné de manipulador (10–30 €), la primera cuota de autónomo con tarifa plana (0–80 €), el registro sanitario y las tasas municipales (0–150 €), packaging y etiquetas (50–100 €) y tus primeros ingredientes. La carta y el sistema de pedidos pueden costarte cero.
¿Necesito licencia para vender comida desde casa?
Sí, pero es mucho más ligero que abrir un restaurante. En España necesitas darte de alta como autónomo en Hacienda (modelo 036 o 037) y en la Seguridad Social, el carné de manipulador de alimentos, la inscripción en el registro sanitario de tu comunidad autónoma y, según el municipio, una licencia de actividad o una declaración responsable. El punto que más sorprende: muchas comunidades no permiten producir para la venta en una cocina doméstica y piden un obrador de uso exclusivo. Todo esto cambia según la comunidad autónoma, así que confirma tus normas antes de la primera venta.
¿Qué comida es más fácil de vender desde casa?
Los productos que no necesitan frío: galletas, brownies, pan, granola, mermeladas y mezclas de especias. Piden menos permisos, viajan bien y no se estropean si un cliente llega tarde a recoger.
¿Necesito una web para un negocio de comida casera?
No. Un enlace de carta con fotos, precios y pedidos hace el trabajo, y es justo lo que la gente pincha desde Instagram. Una web completa puede esperar.
¿Cómo recibo pedidos y cobros desde casa?
Recibe los pedidos con un enlace de carta, para que todo caiga en un solo sitio y con los precios puestos. Para cobrar, el efectivo en la recogida y las transferencias (o Bizum) funcionan de sobra al principio. Manda la cuenta antes de pagar y el ticket después, directos a WhatsApp.
Nadie necesita inversores, un local ni un pack de programas de 300 € al mes para empezar a vender comida desde casa. Necesitas un producto muy bueno, los papeles en regla, precios honestos y un enlace desde el que la gente pueda pedir.
Elige tu producto hoy, confirma las normas de tu comunidad esta semana y monta tu carta gratis en Tabres: te lleva una tarde y no cuesta nada. Dentro de 30 días podrías estar cerrando tu cuarta ventana de pedidos. O podrías seguir planificando.