Por favor, revise sus obligaciones locales de POS
Tabres mantiene sus registros de POS tan precisos, completos e inalterables como sea razonablemente posible. No obstante, su país puede imponer obligaciones específicas de contabilidad, conservación o presentación de informes a los sistemas de punto de venta. Por favor, asegúrese de que su uso de Tabres POS cumpla con dichas obligaciones. El cumplimiento de la normativa tributaria y fiscal local sigue siendo responsabilidad exclusivamente suya, y Tabres no asume ninguna responsabilidad por multas, sanciones u otras medidas regulatorias derivadas del uso de su POS. Nuestros demás productos — como el QR Menu y el Link-in-bio — siguen estando disponibles para usted sin restricción alguna.
Si necesita exportar sus datos — como registros de ventas o impuestos — en un formato específico, póngase en contacto con nosotros a través de WhatsApp o en [email protected], y haremos todo lo posible por ofrecerle la funcionalidad para exportar sus datos con fines contables o de declaración de impuestos.
¿Qué es un sistema TPV para restaurantes?
Un TPV — punto de venta — es donde un pedido se convierte en una venta. Tu equipo lo apunta, la cocina lo recibe, el cliente lo paga. Ese es todo el trabajo, y una sola pantalla debería hacer las tres cosas.
Tabres POS es la parte de sala de Tabres. Camareros, cajeros y ayudantes trabajan con él todo el turno: abrir una mesa, apuntar una ronda, mover un pedido, cobrar y entregar el tique. Funciona en el navegador, así que no hay caja que comprar ni nada que instalar bajo la barra, y si prefieres una aplicación, la hay para Windows, macOS, Android y iPhone.
- Cuánto cuesta
- Gratis, siempre. Cada terminal, cada local, cada persona en sala.
- Qué necesitas
- Un aparato con navegador, o la aplicación en Windows, macOS, Android o iPhone. Una tableta en la barra, un móvil en el bolsillo del delantal, un portátil viejo: lo que ya tengas.
- Qué puedes vender
- Mesa, recogida, reparto y autoservicio, todo desde la misma pantalla.
- Formas de cobrar
- Siete: efectivo, tarjeta, transferencia, monedero móvil, QR, vale e invitación.
- Adónde van los pedidos
- Directos a la pantalla de cocina, repartidos por categoría a la partida que toca.
- Idiomas
- 10 idiomas (y seguimos añadiendo...), incluidos los que se leen de derecha a izquierda: toda la aplicación se da la vuelta con ellos.
Toma un pedido en unos pocos toques
Este es el trabajo que tu equipo repite doscientas veces por noche. Debería costar tres toques, no un curso de formación.
Toca donde está el cliente
Primero se abre tu plano de sala. Toca una mesa libre y aparece la carta. Toca una mesa que ya tiene pedido y la ronda nueva se suma a él, sin abrir una segunda cuenta. ¿No es de mesa? Recogida, reparto y autoservicio están a un toque.
Una carta pensada para los pulgares
Los platos están en una cuadrícula de fichas de colores, agrupados por categoría. Tú eliges el color de cada uno, así que tu equipo encuentra el café con leche sin pararse a leer. Toca un plato con tamaños o extras y se abre: elige el tamaño, añade los extras, pon la cantidad. ¿Se vende al peso? Escribe los gramos.
El total nunca es una suposición
Los descuentos, el IVA, el servicio y el envío se calculan en nuestros servidores mientras cambia el pedido, no en la tableta. Así, la cifra que lees en la mesa es la que acaba en la cuenta.
Las alergias van en el pedido, no en la cabeza de alguien. Cada pedido admite una nota, y la aplicación la pide con palabras claras: alergias, peticiones especiales, cosas que quitar. Viaja con el pedido a la pantalla de cocina y sale impresa en el tique.
Los clientes cambian de idea. El pedido también puede.
Un pedido no termina en el momento en que se envía. Esto es lo que tu equipo aún puede hacer con él, sin llamar al encargado.
- Añade otra ronda. Toca la mesa otra vez y sigue. Lo nuevo se suma al pedido que ya está abierto, así que al final el cliente recibe una sola cuenta.
- Quita algo. La aplicación pregunta por qué. El motivo se guarda con el pedido, así que un plato que falta nunca es un misterio al cuadrar la caja.
- Haz un descuento. Un porcentaje o una cantidad fija, sobre todo el pedido o sobre una línea. Añade un motivo — cliente habitual, aprobado por el encargado, perdón por la espera — y queda registrado.
- Muévelo a otra mesa. ¿El grupo se ha pasado a la terraza? Mueve el pedido con ellos. Si lo sueltas en una mesa ocupada, los dos pedidos se juntan en uno.
- Pasa de mesa a reparto. O a recogida. Cambia el tipo de un pedido abierto en lugar de empezar de cero.
- Añade al cliente. Elige a alguien de tu lista de clientes o añádelo en el momento, con la dirección, el piso y lo que hay que decirle al repartidor.
Todos los dispositivos lo ven a la vez. Un cambio hecho en la tableta de la barra aparece al instante en el móvil del camarero, en el segundo terminal y en Manager. Nadie tiene que refrescar nada, y dos personas no pueden cobrar la misma mesa dos veces.
Divide, deja propina, cierra
Pagar es la parte que los clientes recuerdan. Debería durar segundos y resolver la mesa complicada de seis sin que se forme cola detrás.
| Lo que dice el cliente | Lo que tocas |
|---|---|
| Toda la cuenta, en efectivo | Efectivo |
| Toda la cuenta, con tarjeta | Tarjeta |
| Solo lo que pedí yo | Dividir por artículo |
| La mitad ahora, el resto luego | Importe libre |
| Transferencia, monedero, QR o vale | Otros |
| Esta invita la casa | Invitación |
Efectivo sin cuentas mentales
Toca 20, 50, 100 o escribe lo que te han dado. El cambio se calcula solo y sale en números grandes, así nadie cuenta dos veces con la cola mirando.
Propina en un toque
5 %, 10 %, 15 %, 20 % o la cantidad que quieras. Se calcula sobre lo que realmente se está cobrando y se guarda aparte de la cuenta, para que tus informes sean fiables.
Cobrar por artículo
Marca las líneas que tomó un cliente, incluso parte de una línea: dos de las cuatro cañas. Cada línea ya sabe su parte del IVA y del servicio, así que nadie tiene que escribir un importe ni dividirlo de cabeza.
Devoluciones con un motivo claro
Devuelve un cobro entero o solo el plato que volvió. Añade una nota y queda en el pedido, donde la verá el siguiente.
Nunca se sobrescribe nada. Cada cobro y cada devolución se añaden al pedido como una línea propia. Lo que queda por pagar se calcula a partir de esa lista, así que un pedido puede estar sin pagar, pagado a medias o pagado del todo mientras la comida sigue en el fuego. Y si alguien intenta dejar una mesa sin cobrar, el TPV lo frena.
Antes la cuenta, después el tique
Dos papeles distintos, y Tabres nunca los confunde. La cuenta dice lo que se debe. El tique demuestra que se ha pagado.
Imprímelo
La copia del cliente, una copia con sus datos o una copia para el repartidor. La razón social del local, el NIF y el domicilio fiscal ya salen impresos: eso se configura una vez.
Mándalo a su móvil
Comparte un tique por WhatsApp y es un enlace que sigue funcionando. Comparte una cuenta sin pagar y el enlace muestra siempre lo que falta, así que quien paga la mitad puede ver el resto desde su mesa.
Envía el tique por correo
Escribe la dirección y lo enviamos. Solo tiques: una cuenta es una cifra viva, no un documento para archivar. El cliente de empresa que pide factura la tiene antes de ponerse el abrigo.
Qué lleva de verdad
Cada línea con su tamaño y sus extras, el IVA desglosado, el servicio y el envío, la dirección de reparto si la hay, y los alérgenos declarados de cada plato.
Los alérgenos quedan fijados en el pedido. Cuando se pide un plato, los alérgenos que tenía en ese momento se guardan en la línea. Cambia la receta el mes que viene y el tique del mes pasado seguirá diciendo lo que vendiste de verdad.
Impuestos y recargos que encajan con tu país
Un tipo para la comida, otro para el alcohol, otro para llevar. Los impuestos de hostelería son un lío en la vida real. Lo configuras una vez por local y a partir de ahí la caja lo calcula bien.
31 clases de impuesto
Comida, panadería, café y té, cerveza, vino, destilados, para llevar, reparto, alojamiento y más. Asigna su clase a un plato una vez y tributará bien allá donde se venda.
Un porcentaje o una cantidad fija
Cobra una parte del precio o una cantidad fija por unidad o por línea. Si se acumulan varios impuestos, tú decides en qué orden se calculan, porque a veces uno va sobre el otro.
Un tipo distinto por canal
Muchos países gravan distinto comer en el local y llevárselo. Pon un tipo para la mesa y otro para llevar o repartir, y el mismo plato se cobra bien en los dos casos.
Servicio, solo en mesa
Actívalo por local y pon el porcentaje. Solo se suma a los pedidos de mesa, así que en una recogida nunca aparece un recargo de nada.
Dentro del precio o encima
Decide en cada impuesto si va incluido en el precio que lee el cliente o se añade al cobrar. Tu carta dirá lo que tu país espera que diga.
La noche que acaba a las 3
Define cuándo empieza tu jornada. Las ventas de después de medianoche caen en el día correcto, así que un sábado fuerte no sale partido en dos mitades flojas.
Cada impuesto tiene su nombre en cada idioma. Tú escribes cómo se llama cada impuesto en cada idioma, así un cliente neerlandés lee BTW en el tique y uno español lee IVA. Mismo impuesto, palabra correcta.
Un terminal, todos los turnos
La tableta de la barra no es el móvil de nadie. Hoy la usarán seis personas y ninguna quiere escribir un correo con la cola esperando.
El encargado desbloquea el terminal una vez
Entra en el aparato al empezar el día. Ya está: nadie vuelve a entrar así hasta mañana.
Cada persona empieza con un PIN de 6 dígitos
Toca tu nombre en la lista del personal, escribe tu PIN y a servir. Sin correo, sin contraseña y sin un encargado encima.
Bloquear pasa la caja al siguiente
Un toque cierra tu sesión y devuelve la lista del personal. El terminal sigue desbloqueado por debajo, así que el relevo dura segundos.
Cada uno ve solo su trabajo
Los roles y los permisos deciden qué aparece. Un ayudante nunca ve los informes, y solo quien tú elijas puede hacer un descuento.
23 roles de hostelería, 62 permisos. Camarero, jefe de sala, ayudante, barista, cajero, contable: eliges el rol y la pantalla se ajusta al trabajo. Y si quieres, afina más: quién descuenta, quién devuelve, quién invita, quién puede siquiera abrir los informes. El personal cambia su propio PIN desde su perfil, sin pedírselo a nadie.
Funciona con lo que ya tienes
Ningún terminal que comprar, ningún cable que pasar, ningún técnico que citar. Si abre una página web, puede ser tu caja.
Móvil, tableta, portátil
Una tableta en la barra, en horizontal, muestra la pantalla partida entera: la carta a un lado y el pedido abierto al otro. En el móvil, el pedido vive en una barra abajo, al alcance del pulgar, y sube cuando lo necesitas.
Primero el navegador, y una aplicación si la quieres
El navegador es la vía más rápida: abre la dirección, inicia sesión y ese aparato ya es una caja. Si prefieres un icono en la pantalla de inicio, instala la aplicación para Windows, macOS, Android o iPhone y iPad: la misma caja, la misma cuenta, el mismo turno, y la tableta de la barra deja de irse a otras webs. Descarga la aplicación TPV.
10 idiomas, incluidos los de derecha a izquierda
inglés, azerbaiyano, neerlandés, estonio, turco, ruso, portugués, polaco, español y árabe. Tu ayudante de cocina y tu jefe de sala pueden usar la caja cada uno en su idioma, con la misma cuenta. Elige un idioma que se lea de derecha a izquierda y toda la pantalla se da la vuelta con él.
Lo aprendes antes del primer descanso
A quien empieza un viernes por la noche no le dan un día de formación. Le dan fichas, un carrito y un botón grande. La mayoría toma pedidos sola en cinco minutos.
Fácil para todo el mundo
- Fichas grandes y botones grandes, porque esta pantalla se toca con las manos mojadas.
- Una pantalla, una tarea. Lo siguiente que hay que pulsar siempre es lo evidente.
- Funciona con teclado y con lectores de pantalla, en todos los idiomas.
- El dinero nunca se adivina: los totales son lo más grande de la pantalla.
Un límite, dicho con franqueza. El TPV necesita conexión. Los precios, los impuestos y los saldos se calculan en nuestros servidores para que todos los dispositivos coincidan, y eso significa que no hay modo sin conexión. Si el wifi de la barra falla, ten a mano un móvil con datos.
Dónde puedes usar el TPV
Algunos países exigen que la caja comunique cada venta a Hacienda a través de un dispositivo certificado. No lo somos, y no vamos a fingir que sí. Por eso te decimos cómo estás antes de que tomes un solo pedido.
- Comprobamos tu país al iniciar sesión. El TPV mira el país de tu cuenta y el del local en el que trabajas, y se guía por el más estricto de los dos.
- Donde no se nos permite, la caja se apaga. Verás un aviso sencillo en lugar del TPV. Tu carta QR, tu enlace en la bio y los pedidos online siguen funcionando con normalidad.
- Donde hace falta un dispositivo fiscal certificado. Verás un aviso antes de empezar. Puedes usar Tabres POS junto a un dispositivo certificado aparte, pero no en su lugar.
- En el resto de sitios. Un recordatorio para que revises tus normas locales de contabilidad, conservación y declaración, porque son tuyas y cambian en cada país.
Tabres no es un sistema fiscal certificado. Mantenemos tus registros de TPV tan exactos, completos y a prueba de manipulaciones como es razonablemente posible, y te preparamos una exportación a medida para tu gestor o para Hacienda si nos la pides. Cumplir con las normas fiscales de tu país sigue siendo responsabilidad tuya: los detalles están en nuestros términos y condiciones. ¿No sabes cómo está tu país? Escríbenos antes de cambiarte.
Adónde van después los pedidos
La caja es una mitad de Tabres. Los pedidos salen de ella hacia la cocina y llegan desde los móviles de tus clientes, y todo es gratis.
Pantalla de cocina (KDS)
Cada pedido que apuntas aparece en la pantalla de cocina en ese mismo segundo, en la partida que toca. Sin impresora y sin papel.
Carta QR
Los clientes escanean el código de su mesa y piden desde su móvil. Llega como un pedido más.
Gestión de pedidos
Reparto, para llevar y mesa en una sola lista, con tus propios repartidores y sin comisión sobre tus ventas.
Descarga el TPV
Abre la caja en el navegador o instala la aplicación en Windows, macOS, Android y iPhone.
Abre tu caja en cinco minutos
Regístrate con un correo, añade tu carta y empieza a tomar pedidos en la tableta que ya tienes en la barra. Sin tarjeta, sin comercial y sin contrato.