Por qué el horario de reparto no debe ser igual que el de tu sala: guía de horarios de reparto a domicilio (2026)
La mayoría de los restaurantes configura sus horarios de reparto a domicilio una sola vez, el día que encendió el reparto, copiando el horario de apertura. Y ya no vuelve a mirar esa pantalla. Es una de las decisiones de cinco minutos más caras de todo el local.
Respuesta corta: tu horario de reparto no debería ser igual que el de tu sala, pero eso no significa más corto. Significa distinto. El reparto tiene que quedarse con las horas que tu sala no quiere: la zona muerta de 16:00 a 19:30, la hora siguiente al último servicio, el día que cierras. Y tiene que echarse a un lado durante los 90 minutos en los que tu línea de verdad no puede cocinar para dos salas a la vez. Pon una hora de corte de 30 a 45 minutos antes de que cierre la cocina, sube el tiempo de preparación que prometes en hora punta en lugar de apagar el canal, y programa el horario día por día, no una vez para toda la semana.
La sala y el canal de reparto comparten una cocina. No comparten reloj. En cuanto lo ves así, la pantalla de ajustes es otra cosa completamente distinta.
Tu cocina no se duplica cuando abres el reparto
Esto es lo que nadie te cuenta cuando enciendes los pedidos online. Has añadido una segunda sala, con sus propios clientes y sus propias comandas, y la has cubierto con exactamente la misma gente.
Un pedido de reparto no es una versión ligera de un pedido de mesa. Pesa más. La misma cocina, más:
- De 3 a 5 minutos de envases, bolsas, tarrinas de salsa, etiquetas y precintos
- Una entrega a un repartidor que puede estar allí o no
- Cero posibilidades de arreglar nada cuando ya ha salido
Así que cuando tu línea va a 40 comensales por hora y entra una comanda de reparto, no has sumado una comanda. Has sumado una comanda y un trabajo de cinco minutos que no tiene a nadie asignado.
Ese es todo el argumento en un párrafo. Los horarios de reparto no son un ajuste de marketing. Son un ajuste de capacidad.
Los 20 minutos extra que nadie planifica
La comida de sala recorre diez metros. La comida de reparto recorre cinco kilómetros. Tu tiempo de comanda solo cuenta la mitad de la historia.
Mira un pedido real de un viernes:
- 21:07 — el cliente le da a pedir
- 21:08 — tú lo aceptas
- 21:22 — comida lista (14 minutos, línea llena)
- 21:26 — empaquetada y precintada
- 21:31 — llega el repartidor, espera, se va
- 21:48 — timbre
- 21:51 — el cliente come de verdad
Son 44 minutos desde el clic hasta el primer bocado. La cocina ve 14 minutos y piensa que lo ha hecho genial. El cliente ve 44 minutos y deja tres estrellas.
Un martes a las 17:00, ese mismo pedido es una experiencia de 26 minutos. La misma comida. La misma cocina. El mismo precio. Una reseña completamente distinta.
Ahora pregúntate cuál de esas dos horas prefieres vender.
Los cuatro ajustes que casi nadie separa
Horario de reparto no es un ajuste. Son cuatro, y confundirlos es la razón de que tantas cocinas se sientan fuera de control a las 21:30.
- Horario de reparto — el calendario con el que funciona el canal. Ponlo día por día. El lunes y el sábado no son el mismo negocio.
- Hora de corte del último pedido — el momento en que el botón deja de funcionar. No es lo mismo que la hora de cierre, y tratarlo como si lo fuera es el error número uno.
- Tiempo de preparación prometido — la promesa que haces en la pantalla de pago. Honesto a las 17:00, más largo a las 21:00.
- Pausa — el freno de emergencia para cuando la cocina está enterrada y el horario estaba mal.
Y dos más que puedes mover según la hora del día, y que casi nadie toca:
- Radio de reparto. Corto en hora punta, más amplio cuando la calle está vacía. Una entrega a 6 km está bien a las 17:00 y es un desastre a las 21:30.
- Pedido mínimo. Súbelo en hora punta. Si una comanda te va a descolocar los tiempos de una mesa, que al menos sea una comanda grande.
Deja de aceptar pedidos de reparto cuando cierra la cocina
La cocina cierra a las 23:30. La hora de corte del reparto, puesta a las 23:30. Esto es lo que pasa de verdad.
Entra un pedido a las 23:28. La comida sale a las 23:42. Empaquetada a las 23:46. El repartidor llega tarde y se va a las 23:54. Tu persona de cierre sigue ahí de pie, con las luces encendidas y fichada, a las 00:05. Y si el repartidor es tuyo, vuelve a las 00:20.
Acabas de comprar unos 40 minutos de mano de obra pagada y un cierre tarde por un pedido de 26 €.
Pon la hora de corte del reparto de 30 a 45 minutos antes de que cierre la cocina. Usa 45 si los repartidores son tuyos y 30 si trabajas con una mensajería. Te cuesta un puñado de pedidos tardíos y te compra un cierre limpio todas las noches.
Ya que estás ahí: si trabajas pasada la medianoche, comprueba que tus informes usan un corte de jornada comercial de verdad, o las ventas de reparto del viernes te van a caer en los números del sábado. Escribimos sobre ese dolor concreto en por qué tus ventas de madrugada salen en el día equivocado.
No cierres el reparto en hora punta: ponle un límite
Aquí es donde la mayoría de los consejos se vuelven vagos. Apaga el reparto durante la hora punta de la cena. Es fácil de decir y casi siempre está mal.
Tu hora punta de reparto es de 20:30 a 22:30. La de sala, también. Si cierras el canal todas las noches justo a la hora a la que la gente quiere pedir, no tienes un negocio de reparto: tienes un hobby.
Prueba este orden, del más suave al más duro:
- Sube el tiempo de preparación prometido. Pasa de 20 minutos a 35. Los clientes ven un número honesto y deciden ellos. Algunos piden igual. Otros piden a las 23:00. Las dos cosas están bien: nadie se enfada, porque nadie se ha llevado una sorpresa.
- Regula el caudal. Si tu plataforma te deja limitar pedidos por franja de 15 minutos, úsalo. Cuatro pedidos por franja es mejor que once pedidos en una franja y media hora muerta después.
- Sube el pedido mínimo y reduce el radio durante esas dos horas.
- Pausa cuando la línea se rompa de verdad. Diez minutos apagado es mejor que una hora de comida fría.
- Cierra el canal: último recurso, y solo para el turno o los dos turnos en los que la línea de verdad no puede con las dos salas. Para un local de 24 plazas un sábado por la noche, es una decisión completamente razonable.
Un apunte sobre las apps, porque es algo que preocupa: un cierre programado no es lo que te penaliza. Lo que hace daño es aceptar pedidos y luego cancelarlos, y prometer 20 minutos cuando tardas 45. Las apps miden eso. Horarios honestos y tiempos honestos son la jugada segura.
La franja que de verdad paga: de 16:00 a 19:30
Todo el mundo se pelea por la hora punta de la cena. Mientras tanto, la mejor hora de reparto de casi cualquier cocina está ahí, vacía.
Entre la comida y la cena tu sala está muerta, el alquiler sigue corriendo y tus cocineros están preparando. La demanda de reparto en esa franja existe: oficinas, gente que trabaja desde casa, comidas tardías, cenas tempranas de familias con niños pequeños. Y tu línea no tiene nada más que hacer.
Mira lo que cambia en esa franja:
- El tiempo de comanda baja, porque no compite con nada
- La comida llega caliente, así que suben las reseñas
- Ningún cliente de sala sale perjudicado por el pedido
- La mano de obra ya está pagada
Es lo más parecido a dinero gratis que hay en el horario. Si tu horario de reparto tiene un hueco de 16:00 a 19:30 porque copiaste a la plataforma de pedidos tu costumbre de "la cocina cierra entre servicios", estás apagando tu hora de reparto más rentable para no proteger nada.
Lo mismo después de cerrar. Si tu sala para a las 23:30 y en tu barrio se pide a las 00:30, una carta corta de madrugada, de 8 a 10 platos que viajen bien, puede funcionar con un cocinero y una mensajería.
¿Sale a cuenta? Haz los números antes de comprometerte, no después:
- Ticket medio de reparto de madrugada: 28 €, más 3,50 € de gastos de envío que paga el cliente
- Coste de la comida al 30%: –8,40 €
- Envases: –1,80 €
- Mensajería, tarifa fija: –6,00 €
- Comisión de la tarjeta: –1,00 €
- Margen por pedido: unos 14 €
Un cocinero dos horas a 14 €/hora son 28 €, más unos 8 € de suministros. Así que necesitas unos tres pedidos por bloque de dos horas para no perder dinero. Si no llegas a dos pedidos por hora después de cerrar, no abras. Si haces cinco, ese bloque es, sin hacer ruido, uno de los mejores de tu semana.
Cómo encontrar tus franjas reales de reparto en 14 días
Nada de adivinar. Tus propios datos ya saben la respuesta.
- Saca las ventas por hora separadas por tipo de pedido de las últimas cuatro semanas. Sala en una columna, reparto en otra. Casi todas las herramientas de informes lo hacen; aquí tienes cómo leer un informe de ventas de un restaurante si el tuyo te parece ruido.
- Marca cada hora en la que tu cocina se pasó de su objetivo de tiempo de comanda. Pregúntale al jefe de cocina: te dirá esas horas de memoria y va a acertar.
- Haz una lista de cada devolución, cada plato repetido y cada queja de "estaba frío" del último mes, con su hora. Luego mira qué hacer cuando faltan artículos en un pedido de reparto: esas quejas se agrupan en horas concretas, no salen al azar.
- Cualquier hora que aparezca en las dos listas —comandas lentas y quejas— es una hora con límite, no una hora abierta.
- Cualquier hora con casi nada de sala y algo de demanda de reparto es una hora abierta. Extiéndete hacia ella.
- Cualquier hora con menos de un pedido de reparto de media es una hora para apagar. Estás pagando atención a cambio de nada.
Repítelo dos semanas después de cambiar el horario y compara. Ese es todo el método.
Un horario que funciona para la mayoría de los independientes
Esta es una forma realista para una cocina que cierra a las 23:30. Adapta las horas, quédate con la lógica.
| Franja horaria | Sala | Ajuste de reparto |
|---|---|---|
| 9:00–12:30 | Preparación / cerrado | Apagado, salvo si sirves desayunos |
| 12:30–16:00 | Servicio de comidas | Encendido, tiempo normal |
| 16:00–19:30 | Zona muerta | Encendido — tu mejor franja |
| 19:30–20:30 | Se va llenando | Encendido, tiempo normal |
| 20:30–22:30 | Hora punta | Con límite: tiempo +15 min, mínimo más alto, radio más corto |
| 22:30–23:00 | Bajando el ritmo | Encendido, tiempo normal |
| 23:00–23:30 | Últimas mesas | Apagado — ya ha pasado el corte |
| 23:30–01:30 | Cerrado | Carta corta de madrugada, si salen los números |
Los fines de semana tienen su propia versión. El sábado, de 21:00 a 22:30, suele ser la única franja que merece la pena cerrar del todo. El lunes, si tienes la sala cerrada, puedes hacer solo reparto de 19:00 a 23:00 con un equipo mínimo: algunos de los mejores márgenes de la semana, porque no hay nada de sala.
Si estás montando el reparto desde cero en lugar de arreglarlo, todo el montaje —radio, gastos de envío, mínimos, repartidores— está en cómo montar el reparto a domicilio sin apps de terceros.
Los horarios de reparto a domicilio son una decisión de personal
Esta es la parte que se salta todo el mundo, y luego el horario falla y todos le echan la culpa al horario.
Cada hora que el reparto está encendido, alguien es el responsable de empaquetar. No "quien esté libre": una persona con nombre en el cuadrante. Una tarde tranquila puede ser el mismo cocinero. A las 21:30 no puede serlo, porque ese cocinero está en el pase.
Así que cuando extiendas el reparto a una franja nueva, hazte una pregunta: ¿quién embolsa? Si la respuesta es "ya lo veremos", acabas de programar una mala noche. Ponlo bien en el cuadrante: el dolor de cabeza semanal de los horarios se vuelve más fácil cuando cada canal tiene un responsable por turno.
Lo mismo si tu línea es pequeña. Si tu cocina ya va justa de espacio, montar un puesto de empaquetado en hora punta frena físicamente el pase. Arregla primero el flujo: cocina pequeña, servicio lento cubre la parte de la distribución.
El tiempo, los festivos y los días para apagarlo sin más
La demanda de reparto no es plana, y tu horario tampoco debería serlo.
- La lluvia y el frío disparan el reparto y matan la gente que entra por la calle. Esos son días para ampliar la franja, no para mantenerla igual.
- Las olas de calor y las tardes perfectas de verano hacen lo contrario. La terraza se llena y el reparto se queda en silencio.
- Las noches de partido grande y los festivos son oro para el reparto, si y solo si has puesto a alguien a empaquetar. Si no, cierra el canal y protege la sala.
- Las dos primeras semanas después de cambiar la carta, mantén el reparto corto. Los platos nuevos van lentos antes de ir rápidos.
Diez segundos en la pantalla de ajustes un lunes por la mañana son una costumbre de gestión de verdad infravalorada.
Díselo al cliente, claro
La mitad de las quejas de reparto son problemas de expectativas, no de comida.
- Enseña el horario de reparto en la página de la carta, no escondido en el pie. Si el reparto cierra a las 23:00, di 23:00.
- Nunca dejes que alguien monte un carrito a las 22:58 y luego se lo rechaces. Es lo más molesto que puede hacer una página de pedidos.
- Promete el tiempo honesto. Prometer 45 minutos y llegar en 40 gana a prometer 25 y llegar en 38, siempre.
- Si cierras una franja a propósito, dilo en una línea. "El reparto se pausa de 20:30 a 22:30 para que tu comida llegue caliente." Los clientes lo llevan sorprendentemente bien.
Números que mirar cada lunes
Cinco minutos, una vez por semana. No hace falta más.
- Pedidos de reparto por hora, hora a hora. Busca las horas por debajo de uno y córtalas.
- Tiempo de comanda por canal y por hora. Cuando el tiempo de reparto y el de sala se disparan en la misma hora, esa es tu hora con límite.
- Tasa de quejas y devoluciones por hora. La comida fría tiene hora. Léela.
- Margen por pedido de reparto según la franja. Los pedidos de hora punta suelen dejar menos que los de la zona muerta cuando cuentas el destrozo.
- Tasa de cancelaciones. Todo lo que aceptaste y no pudiste entregar significa que tu horario está mintiendo.
Si quieres la lista semanal completa, la pusimos en los KPI que merece la pena mirar cada lunes por la mañana. Y si después de todo esto el canal de reparto sigue sin salir a cuenta, el desglose honesto está en la matemática real de la entrega a domicilio.
Preguntas frecuentes sobre horarios de reparto a domicilio
¿El horario de reparto debe ser el mismo que el de apertura? No. El reparto y la sala comparten cocina, pero no curva de demanda. El reparto tiene que funcionar más tiempo en las horas muertas y después de cerrar, y echarse atrás durante la hora punta de sala.
¿A qué hora debe dejar de aceptar pedidos de reparto un restaurante? De 30 a 45 minutos antes de que cierre la cocina. Usa 45 si conduce tu propio personal y 30 si trabajas con una mensajería. Si no, estás pagando a alguien por estar de pie después del cierre.
¿Apago el reparto durante la hora punta de la cena? Primero limita; cerrar es lo último. Sube el tiempo de preparación prometido, reduce el radio y sube el pedido mínimo. Ciérralo del todo solo si tu línea de verdad no puede cocinar para las dos salas.
¿Merece la pena el reparto de madrugada? Muchas veces, sí. Con unos 14 € de margen por pedido, dos horas de un cocinero más los suministros necesitan unos tres pedidos para no perder dinero. Por debajo de dos pedidos por hora, no abras.
¿Las apps de reparto te castigan por cerrar? Los horarios programados no son problema. Lo que hace daño es cancelar pedidos que ya habías aceptado y prometer tiempos que no cumples. Sé honesto en los ajustes y estás a salvo.
¿Puedo poner horarios de reparto distintos en cada local? Deberías. Un local en el centro y otro a las afueras tienen curvas completamente distintas. Cualquier plataforma de carta o de pedidos decente te deja poner horarios de reparto por local y por día de la semana, incluidas las gratuitas como Tabres. Si la tuya solo tiene un horario único para todo, eso es una limitación real.
¿Cuánto debe ser el tiempo de preparación que prometo? El que cumples de verdad el 80% de las veces, y un poco más. Luego súmale de 10 a 15 minutos para tu franja punta. Prometer de menos es una estrategia; cumplir de menos es una reseña.
Desde fuera, la sala y el canal de reparto parecen un solo negocio. Por dentro son dos salas peleándose por un mismo fogón. Darles el mismo horario significa que una de las dos siempre pierde, y normalmente es el cliente que tienes delante, esperando un plato que se ha quedado atrás por una bolsa que se va a cinco kilómetros.
Abre la pantalla de ajustes esta semana. Separa el horario por día de la semana. Adelanta la hora de corte 30 minutos. Extiéndete hacia tu zona muerta. Ponle un límite a tu hora punta en lugar de matarla. Nada de eso cuesta nada, y para el lunes que viene los tiempos de comanda ya te habrán dicho si acertaste.