Cómo montar el reparto a domicilio sin apps de terceros: quédate con el 100% de cada pedido (2026)

Tabres Team
reparto a domicilio propiopedidos online sin comisionescomisiones de las apps de repartopedidos directosradio de reparto de un restaurante

Un pedido de 50 € en una app grande puede llegar a tu cuenta como unos 34 €. La comida ya te costó 15 €. Eso es el reparto a domicilio con terceros en una línea.

Respuesta corta: puedes montar tu propio reparto a domicilio en más o menos una semana. Dale al reparto su propio horario, dibuja un radio que puedas cubrir en 20 minutos, pon un pedido mínimo de 20 € a 30 € y cobra unos gastos de envío reales de 3 € a 6 €. Después elige quién reparte: tu personal dentro de un radio corto, o una mensajería bajo demanda como Uber Direct o Stuart, con una tarifa fija de 5 € a 8 € por viaje, para todo lo demás. Pon un único enlace de pedidos en todas partes: Google, la bio de Instagram, los tickets, los envases. Te quedas con el valor completo del pedido menos un 1% o 1,5% de comisión de la tarjeta. Sin comisiones, nunca.

La tecnología es la parte fácil. Las decisiones aburridas del día a día son las que casi todos los dueños se saltan, y ahí es justo donde el reparto directo se tuerce.

Qué es de verdad el reparto a domicilio propio

Reparto propio significa que el pedido llega a ti, no a un marketplace. Tu carta, tus precios, tu pago, tu cliente. Te quedas el nombre, el teléfono, la dirección y el historial de pedidos. En una app, nada de eso es tuyo.

Hay tres formas de hacerlo, y no son lo mismo:

  1. Tus propios repartidores. Personal o gente a tiempo parcial con su moto o su coche. Lo más barato por pedido en un radio pequeño. Tú te ocupas del seguro y de los turnos.
  2. Mensajería bajo demanda (marca blanca). Tú recibes el pedido y una red de mensajeros lo lleva en tu nombre. Tarifa fija por viaje, sin porcentaje sobre la comida. Uber Direct y Stuart funcionan así: unos 5 € a 8 € por reparto en 2026, según distancia, ciudad y hora del día.
  3. Mixto. Repartidor propio dentro de 3 km y mensajería para todo lo que quede más lejos. Es lo que hacen hoy la mayoría de los independientes espabilados.

Fíjate en lo que falta en las tres: un marketplace quedándose un trozo de tu comida.

Las cuentas reales de un pedido de 50 €

Los números ganan a las opiniones. El mismo pedido, de tres formas.

En un marketplace, con un 25% de comisión:

  • Comisión: 12,50 €
  • Comisión de la tarjeta (un 1,5%): 0,75 €
  • Envases: 2,00 €
  • Riesgo de reembolso (2% de media): 1,00 €
  • Te quedas con: unos 33,75 €

Directo, con tu repartidor:

  • Comisión de la tarjeta (1,5% + 0,25 €): unos 1,00 €
  • Envases: 2,00 €
  • Coste del repartidor en un viaje de 15 minutos (parte del sueldo + kilometraje): unos 5,00 €
  • El cliente pagó 4 € de envío, así que vuelven 4 €
  • Te quedas con: unos 46,00 €

Directo, con mensajería bajo demanda a 6,99 €:

  • Comisión de la tarjeta: unos 1,00 €
  • Envases: 2,00 €
  • Tarifa del mensajero: 6,99 €
  • El cliente pagó 5 € de envío, así que vuelven 5 €
  • Te quedas con: unos 45,00 €

Son entre 11 € y 12 € más por pedido. Con 20 pedidos a domicilio al día, salen unos 80.000 € al año. El sueldo de dos cocineros, escondido dentro de tu estructura de comisiones.

Lo curioso de este sector: un dueño discute 40 céntimos por una caja de lechuga romana y luego entrega 12,50 € por pedido sin pestañear. Si quieres el desglose completo de lo que cuestan de verdad las apps, hicimos esos números con detalle en la matemática real del reparto con terceros.

Paso 1: dale al reparto su propio horario

No hagas reparto siempre que el local esté abierto. Ese es el error número uno.

El reparto necesita su propio horario, separado del de la sala. Casi todas las cocinas deberían cerrar el reparto durante el pico de servicio en sala y abrirlo otra vez después. Una comanda que espera 18 minutos en el pase porque la cocina está desbordada llega fría, y un pedido frío es un reembolso más una mala reseña.

Elige tus franjas flojas o medias. De lunes a viernes, de 12:30 a 14:00 y de 19:30 a 21:00 funciona en muchas cocinas. Apágalo el sábado por la noche hasta que puedas demostrar que la cocina aguanta.

Paso 2: dibuja un radio que puedas cubrir de verdad

Veinte minutos, de puerta a puerta. Ese es el límite honesto para la comida caliente.

En una ciudad densa pueden ser 2 km. En una zona de chalés o en un pueblo, 6 km. No lo decidas por la distancia en el mapa: decídelo por el tiempo de trayecto a tu hora punta, contando aparcamiento, ascensores y calles de sentido único. Y luego hazlo tú mismo un viernes a las 21:00, antes de prometérselo a nadie.

Un radio demasiado grande es el motivo más común de que el reparto propio fracase. La comida sale perfecta y llega triste. El cliente le echa la culpa a la comida, no a la distancia.

Paso 3: pon un pedido mínimo y mantenlo

Un pedido de 14 € con 4 € de envío es un mal negocio. No puedes pagar 5 € a un repartidor para llevar 14 € de comida y llamar a eso un negocio.

Pon un mínimo de 20 € a 30 €, según tu ticket medio. Una buena regla: el pedido mínimo debería ser más o menos 1,5 veces tu ticket medio normal en sala. Filtra los viajes que pierden dinero y, sin decir nada, empuja a la gente a añadir un entrante o una bebida.

Enseña el mínimo bien claro en la página de la carta. A nadie le gusta llenar el carrito y enterarse al pagar.

Paso 4: cobra unos gastos de envío que cubran el viaje

El envío gratis no es una estrategia. Es un descuento al que se te olvidó ponerle nombre.

  • Repartidores propios: cobra de 3 € a 5 €. Tu coste real por viaje suele ser de 4 € a 7 € contando sueldo y kilometraje, así que lo compartes, no lo cubres entero. No pasa nada: sigue siendo mucho más barato que una comisión.
  • Mensajería bajo demanda: cobra de 4 € a 6 € y asume el resto. El cliente ya espera pagar el envío; lo ve en todas las apps.
  • Los tramos por distancia funcionan. 3 € fijos dentro de 3 km, 6 € más allá. Simple, justo, y lleva la demanda hacia tu zona rentable.

Una cosa que conviene mirar: cómo tributan los gastos de envío donde trabajas. En España la comida de restaurante lleva un IVA del 10%, pero un cargo de reparto facturado aparte puede ir en otro tipo, y la regla cambia según cómo lo pongas en la factura. Confírmalo con tu gestoría o tu asesor fiscal antes de montarlo. Explicamos esa diferencia con más calma en el IVA en sala, para llevar y a domicilio.

Paso 5: decide quién reparte

Tus propios repartidores tienen sentido cuando tienes volumen estable, un radio corto y alguien que organice los turnos. Dos cosas que tienes que resolver sí o sí:

  • Seguro. Un seguro particular de coche o moto normalmente no cubre conducir por trabajo. Necesitas ampliar la póliza a uso profesional o contratar una cobertura específica para el reparto. Llama a tu correduría antes del primer pedido, no después del primer accidente.
  • Contratación. Si un repartidor es empleado o autónomo no lo eliges tú libremente: depende de la ley y de cómo trabaje esa persona, y en España la Inspección de Trabajo mira el reparto con lupa. Pregunta a tu gestoría laboral o a un abogado laboralista. Equivocarse aquí sale caro.

Y reembolsa el kilometraje. Lo normal es pagar por kilómetro la cantidad que Hacienda deja exenta de IRPF. Busca la cifra vigente este año, porque se actualiza.

La mensajería bajo demanda tiene sentido cuando el volumen es irregular, tu radio es amplio o no quieres montar una flota. Te das de alta directamente con el servicio de mensajería: es una cuenta distinta de la app de marketplace, aunque las dos sean de la misma empresa. El reparto llega en tu nombre y el pedido nunca pasa por su marketplace.

Empieza con mensajería. Pasa a repartidores propios más adelante, cuando el volumen lo justifique.

Paso 6: crea una carta de reparto, no una copia de la de sala

Hay platos que no viajan. Todo lo crujiente, todo lo que lleve una espuma, todo lo que se emplata para comerse en 90 segundos: fuera.

  • Reduce la carta a los 15 o 25 platos que aguantan 20 minutos en una caja.
  • Pon los platos de reparto un 10% o 15% por encima del precio de sala. Los envases y el tiempo del repartidor son costes reales. El cliente lo acepta.
  • Fotografía todo. El reparto es una compra que entra por los ojos: unas buenas fotos de la carta suben el valor del pedido más que cualquier descuento que puedas hacer.
  • Prueba un pedido tú mismo. Pídelo, espera 20 minutos y cómetelo. Esa sola prueba te va a cambiar la carta.

Paso 7: consigue un enlace y ponlo en todas partes

Aquí es donde pierde la mayoría. Montan los pedidos online y luego los esconden.

Necesitas un enlace corto que abra tu carta y recoja el pedido. Y después va en:

  • Tu Perfil de Empresa en Google. Añádelo como enlace de pedidos y como enlace de la carta. Es tu mayor fuente de tráfico gratis, con diferencia.
  • La bio de Instagram y TikTok. Un enlace, nada de PDF.
  • Una pegatina con código QR en cada bolsa y cada caja de reparto. La forma más barata de captar clientes en hostelería.
  • El pie de cada ticket.
  • Un cartelito en la mesa y el escaparate. Los clientes de sala son tus mejores clientes de reparto del futuro.

No hace falta una web entera para esto. Una carta digital con su propio enlace hace el trabajo. Plataformas gratuitas como Tabres te dejan activar el reparto local por local, con su horario, su distancia máxima, su pedido mínimo y sus gastos de envío, sin comisiones y sin cuota mensual. Si dudas si sigue mereciendo la pena tener una web de verdad, comparamos las opciones en las alternativas gratis a una web de restaurante.

Paso 8: recupera a los clientes que están en las apps

Las apps tienen a tus clientes. Ve a buscarlos.

  • Mete una tarjeta en cada pedido de app. "La próxima vez pide directo: 15% de descuento, la misma cocina, los mismos repartidores." Que quepa en una línea.
  • Una oferta de verdad, no un código que nadie escribe. Un QR que lleve directo a tu carta con el descuento ya aplicado convierte muchísimo mejor.
  • Nunca pagues promociones dentro de la app. Ya estás pagando un 25%. Añadir encima un "gasta 30 €, ahórrate 6 €" es pagar por el privilegio de perder dinero.
  • Ten paciencia. Una meta realista es pasar del 20% al 30% del volumen de las apps a directo en seis meses. Los que aprietan con las tarjetas en los envases llegan antes.

Deja las apps encendidas para que te descubran. Solo deja de tratarlas como tu canal principal. Marketplaces para caras nuevas, directo para los que repiten: ese es el reparto que funciona en 2026.

Paso 9: vigila cuatro números

Cada lunes, mira esto:

  1. Pedidos directos sobre el total de reparto. Este es el número que importa. Si no sube, tu enlace no se ve lo suficiente.
  2. Ticket medio de reparto. Debería estar por encima del de sala. Si no lo está, tu mínimo es muy bajo.
  3. Tiempo medio de reparto, de puerta a puerta. Por encima de 30 minutos tienes un problema de radio o de tiempos de cocina.
  4. Tasa de repetición. ¿Cuántos clientes directos han pedido dos veces en 60 días? Por debajo del 25% quiere decir que la comida no viaja bien.

Diez minutos a la semana mirando esto valen más que un análisis mensual que nadie hace. Si quieres una lista más completa, reunimos los KPI que merece la pena mirar cada lunes por la mañana.

Errores que matan el reparto propio

  • Radio demasiado grande. Comida fría, reembolsos, reseñas de una estrella. Redúcelo.
  • Sin presupuesto para envases. Un envase de 0,30 € arruina un plato de 18 €. Gasta el dinero en cajas con ventilación y precintos de seguridad.
  • Sin un plan para el teléfono. Los pedidos directos siguen generando llamadas. Alguien tiene que cogerlo.
  • Dirección mal apuntada. Pide calle, número, piso y una nota para el repartidor. "Puerta azul, el timbre no va" ahorra diez minutos.
  • Lanzarlo en silencio. Si no se lo cuentas a nadie, no viene nadie. Publícalo, ponle pegatinas, imprímelo y dilo en cada mesa durante dos semanas.
  • Rendirse en el segundo mes. Los pedidos directos se acumulan. Los clientes que convences en marzo siguen pidiendo en octubre.

Preguntas frecuentes sobre el reparto a domicilio propio

¿Tengo que salirme del todo de las apps de reparto? No, y seguramente no deberías. Quédatelas para que te descubran y usa el directo para los clientes que repiten. Casi todos los independientes que lo hacen bien mantienen las dos cosas y van cambiando la mezcla poco a poco.

¿Cuánto cuesta montar el reparto a domicilio propio? Casi nada si usas una plataforma de pedidos gratuita. Tus costes reales son la comisión de la tarjeta, del 1% al 1,5%, los envases y el sueldo del repartidor o la tarifa fija del mensajero.

¿Puedo usar repartidores de las apps sin estar en la app? Sí. Uber Direct y Stuart son servicios de mensajería que contratas aparte. El pedido sigue siendo tuyo; solo alquilas al repartidor. Tarifa fija y ninguna comisión sobre la comida.

¿Cuánto debería cobrar por el envío? Entre tres y seis euros, según la distancia y quién reparta. El envío gratis solo tiene sentido a partir de un mínimo alto, tipo 50 €.

¿Me vale el seguro particular del coche para repartir? Casi seguro que no. Las pólizas particulares suelen excluir el uso profesional. Habla con tu correduría sobre una cobertura para uso de empresa antes de empezar.


El reparto a domicilio propio no es un proyecto de tecnología. Es un conjunto de decisiones sobre distancia, tiempos y cuánto vale de verdad un reparto para ti. Ajusta el radio con honestidad, mantén el mínimo firme y cobra un envío real, y el resto es solo repetir.

Empieza pequeño. Tres kilómetros, 20 platos, tus horas flojas y un enlace bien visible. Demuestra que funciona durante un mes y luego amplíalo. La comisión que dejas de pagar no sale en ningún titular: sale sin ruido, cada viernes, en el número que queda al final del informe.

¿Aún pagas por software de restaurante?

Cámbiate gratis

Deja de pagar cuotas mensuales. Tabres te da todas las herramientas que necesitas para administrar tu negocio, 100% gratis.