La pregunta «por qué está tan vacío mi restaurante» necesita más de un turno para responderse: atender dos mesas en siete horas es una mala noche, pero no demuestra que el local vaya mal. Compare el mismo día de la semana durante cuatro o seis semanas y después compare sus ingresos y horas con otro empleo antes de marcharse.
¿Por qué está tan vacío mi restaurante un martes?
Un martes tranquilo puede deberse a un evento local, la lluvia, un puente o una bajada normal de temporada. Es una señal de alarma si ese día sigue flojo varias semanas, también caen los fines de semana y la dirección no explica el cambio.
Anote la fecha del turno, las horas, las mesas, los clientes, las ventas que pueda consultar y las propinas. Después de cuatro martes, compare el total y la media; no se guíe por la noche que pareció peor. Pida a su encargado el número semanal de clientes y las ventas por día. No necesita datos privados de nóminas para ver una tendencia.
Un restaurante con un camarero un martes quizá ajuste el equipo a la demanda habitual. Pero si atiende dos mesas en siete horas, ese turno quizá no le alcance para cubrir sus gastos, aunque la cocina y la comida sean excelentes. Son dos cosas distintas: el local puede estar bien gestionado y el empleo no cubrir sus necesidades.
¿Por qué algunos restaurantes están llenos y otros vacíos?
La gente no deja de salir a todos los restaurantes a la vez. Una parrilla de precio alto puede seguir llena mientras los locales de precio medio pierden clientes. Un restaurante de Madrid puede estar vacío mientras los de otros barrios se llenan, o una localidad turística puede entrar en su temporada alta. Son patrones de zonas distintas, no una prueba de una tendencia nacional.
Un restaurante más caro puede atraer a clientes con más dinero disponible. Uno de precio medio puede perder visitas cuando las familias reducen las comidas fuera, las bebidas o los extras. Una localidad con visitantes en otoño o buen tiempo para sentarse en la terraza puede ir mejor. Compite con los locales cercanos por los mismos clientes del martes; mire qué ocurre a poca distancia antes de culpar a su servicio o a la carta.
El precio también cambia lo que pide la gente. Si una cena para dos cuesta 25 €, a los clientes les puede parecer una buena oferta, pero deja poco margen para las propinas. En una cuenta de 25 €, una propina de 5 € equivale al 20 %; dos mesas así dejarían 10 € de propina. Es solo un cálculo, no una cantidad que deba esperar: en España la propina es voluntaria y depende del cliente. Un local barato necesita suficientes clientes o bastantes pedidos para llevar para mantener al equipo.
¿Cómo sé si el problema son los clientes o las propinas?
Anote por separado el número de clientes, las ventas, el gasto medio por cliente y sus propinas. El número de clientes dice cuántas personas fueron al local. El gasto medio es el total de ventas dividido por los clientes. Las propinas dependen de las ventas, el servicio, las costumbres y el reparto, así que una buena noche puede ocultar durante un tiempo la caída de clientes.
Por ejemplo, si atiende a 20 clientes y vende 500 €, el gasto medio es de 25 € por persona. Si el siguiente turno comparable recibe a 12 clientes y vende 300 €, el gasto medio sigue en 25 €. El local perdió clientes, no gasto por persona. Si recibe a 20 clientes y las ventas bajan a 400 €, cada persona gasta menos: la media cae a 20 €.
Haga estas tres preguntas a su encargado: ¿Cómo fue este martes comparado con los cuatro anteriores? ¿Han bajado las comidas, las cenas y los pedidos para llevar? ¿Han cambiado más las ventas por cliente o el número de clientes? Las respuestas concretas indican qué revisar. Menos clientes pide más presencia en la zona o nuevos horarios. Menor gasto por cliente pide revisar la carta y los precios.
¿Espero o busco otro empleo en un restaurante?
Haga ambas cosas durante dos semanas: pida los datos y consulte con discreción qué ofrecen otros locales. Compare lo que cobra realmente por semana, las horas previstas, el reparto de propinas, el coste del transporte y cuántas veces le mandan a casa antes de tiempo. Un restaurante lleno también puede ser un mal empleo si ofrece pocas horas o reparte mucho las propinas.
Use sus propios registros. Si una noche ganó 211 € después de empezar despacio, apúntelo, pero compare las propinas y las horas de toda la semana. Una última hora muy buena no compensa seis turnos flojos. Pregunte a otro empleador cuántos camareros trabajan un martes normal, cómo reparte las mesas y si recorta turnos. Pregunte al equipo actual por una semana normal, no solo por el mejor sábado.
Fije un mínimo que cubra sus gastos. Por ejemplo, si necesita 600 € semanales en este empleo, compare esa cifra con lo que ha cobrado realmente durante cuatro semanas. Si el restaurante se queda muy por debajo y no puede darle más horas, busque un empleo con turnos más estables. Si puede, conserve el actual hasta tener confirmada la fecha de inicio del nuevo.
¿Qué hago antes de mi próximo turno?
- Anote las horas, los clientes, las ventas que pueda consultar, las propinas y su reparto durante los próximos cuatro turnos comparables.
- Pida al encargado las ventas y el número de clientes de cada día del último mes, además de cualquier cambio de horario o promoción.
- Revise el tiempo, los eventos locales y la actividad de los restaurantes cercanos antes de llamar tendencia a una noche floja.
- Compare dos empleos por el dinero semanal que cobra y la estabilidad de las horas, no solo por lo lleno que parece el comedor.
Si las mesas vacías entre semana son un problema constante para el propietario, formas de llenar mesas vacías entre semana explica ideas y horarios. Como camarero, use los datos para decidir si esos turnos cubren sus gastos.